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Apuntes de Filosofía Política para la Ciudad de Buenos Aires.

Publicado el Publicado el 18/08/2003 a las 23:33 a las 23:33 por Ciudad Política. | 22 lecturas | Trackback

Seminario de CIUDAD POLITICA: Análisis Multidisciplinario de una Campaña Política
Por Ricardo DURO*
La orientación del Director de CIUDAD POLITICA, propuso para este bloque del “1º Seminario de Ciudad Política: Qué dicen, cuando hablan los candidatos”, que elaboraramos:
Apuntes de Filosofía Política para la Ciudad de Buenos Aires
Bajo esta premisa, hacemos un análisis del estado ideológico de la política en la ciudad, utilizando reactivos filosóficos -tal como la duda-, con un toque de cinismo.
INTRODUCCIÓN o EN BUSCA DE UN SUPER HEROE

Hemos hecho foco en esta campaña para que se tome nota de su vacuidad.
Ocurre que en lo exiguo de lo político urbano el cansancio social desemboca en desequilibrio. Véase que hoy la irritación social se introdujo en los sujetos y su vida particular.

Ocurre que todo se tensa. Se produce un escenario de rupturas, de choques urbanos.
Y como reflejo de esta decadencia, los candidatos colisionan en una confrontación insustancial. Producen una refriega lingual. Un choque que enuncia posiciones carentes de las estrategias que posibiliten a los ciudadanos vislumbrar hacia donde se dirigirán las acciones de ese candidato que finalmente resulte elegido.

No se han presentado propuestas que signifiquen transformaciones conceptuales. Los planteos resultan necrospectivos, restauradores: “dicen” en ausencia simbólica generalizada.

Hoy, prácticamente todo discurso político intenta actualizar lo inactual, reforzando la irrepresentatividad.

Nosotros hacemos dos preguntas sobre los discursos de los candidatos que abordamos:
1 ¿denotan una ilusión anticipadora que redefina la arquitectura política y social ciudadana? O contrariamente.
2 ¿carecen del “sentido prospectivo de la realidad”, entendida esta como acto y campo de acción?

CUADRO DE SITUACIÓN o IMÁGENES DE CIUDAD GÓTICA

Si trazamos una cartografía de la situación, primero debemos observar que Buenos Aires no es una ciudad más.

Su autonomía gerencia el PB relativo más importante del país, es sede del gobierno central, tiene acceso directo al mayor aeropuerto internacional del país, las cabeceras de las empresas nacionales y multinacionales más importantes están en su territorio, las embajadas de los gobiernos extranjeros tienen domicilio en sus calles, etcétera.

¿Qué lugar debería ocupar esta ciudad desde su fabulosa ubicación estratégica?
Además de los factores positivos que mínimamente enumeramos, Buenos Aires también tiene una realidad de desigualdad, pobreza y disgregue, con una población en depreciación económica, cultural y política (el 10% más rico gana 195 veces más que el 10% más pobre): es una ciudad en crisis.

En este escenario, aunque es posible que ocurra lo contrario, nadie debería dejarse tentar por un pensamiento estúpido.

O sea, no debería hacer lo que critica un artículo que escribimos para CIUDAD POLITICA. Ya que es imposible suponer que quien gane las elecciones podrá aportar soluciones inmediatas en el supuesto real. Menos si las propuestas son como las actuales, meramente de gestión.

Es estúpido, justamente, este pensar en soluciones administrativas eficaces.

Resulta a todos evidente que estamos sobre un territorio de incertidumbres.
En el marco de estrategias fatales diría Jean Baudrillard.

Y no hablamos sólo del territorio físico (Buenos Aires urbe), sino que incluimos el territorio de lo social, de lo conceptual, de los paradigmas que han perdido representación y, contrariamente, simbolizan en confusión, como por ejemplo: fuerza de seguridad que puede simbolizar inseguridad.

Entonces, como examinaremos de ahora en más, los candidatos hablan de una Buenos Aires espectro. No de una ciudad virtual producto de un cibersueño inducido, a lo Matrix. No fantasmal en el sentido cinematográfico.

Nosotros observamos que, para los candidatos es una ciudad de tarjeta postal. Por qué. Bueno, porque no es proyectada a futuro, sino que es observada como resultado lo que fue.

Quizás Zamora o Bullrich optan por arriesgar algunas ideas, que consecuentemente con los perfiles ideológicos de los que emergen estos candidatos, son necro-ideas, ideas muertas con pretensiones de actualización. Son ideas que no resisten un análisis más profundo que el que posibilita un spot publicitario.

Entonces, Buenos Aires es una ciudad que permanece inmovilizada por discursos muertos, bajo una sucesión de proposiciones inactuales, e irrepresentativas. Discursos fantasmales, brumas retóricas que brotan como del riachuelo, para engañar a los conductores de los votos necesarios al “elegido”.

Evidentemente ningún candidato ha mostrado facultades para observar a la ciudad en su dimensión política prospectiva.

Ahora abordemos aquello que nos permite sustentar lo que dijimos.

QUE DICEN, CUANDO HABLAN o EL GUAZON ESTA DE VACACIONES

Los procesos sociales, los discursos circulantes, las demandas básicas de los sujetos y grupos, los flujos de violencia, circulan como sobre una fisura geológica: en un inestable, tenso y peligroso equilibrio.

Mientas tanto, la velocidad del tiempo histórico inmediato, acelera todos los procesos y deshumaniza ese tiempo.

Por lo tanto, en este escenario, qué dice quien habla de MUCHO FUTURO (Ibarra) o quien sugiere PROGRESO PARA TODOS (Macri).

Recordemos lo que podríamos pensar fue copiado con sarcasmo, una vieja fórmula socialdemócrata europea decía: “Bienestar para todos”.

Sin presentar la estrategia que podría producir un FUTURO (sin además explicitar cuál futuro); sin una comunicación clara sobre qué sería PROGRESO, los que pronuncian estos vocablos los vacían de sentido.

Se trata de un gesto “político” tan absurdo como enjuiciar cadáveres.

Hagamos un paréntesis, pequeño. Tomaremos una expresión de alguien que no es candidato a la jefatura, pero que, por su posición supuestamente progresista y de aspirante a diputado en la lista de Ibarra, amerita ser abordado.

El 19 de julio Miguel Bonasso dijo lo siguiente:
“Estamos demostrando que se puede encarar una nueva manera de hacer política”. “La forma de hacer política pensando en los que menos tienen y demoliendo privilegios será la que defendamos en el Congreso”.

Rescatemos a Hume. Ha dicho lo siguiente: "No es la razón la que es guía de la vida, sino la costumbre. Sólo la inclinación producida por el hábito lleva a la mente a suponer en todos los casos que el futuro ha de conformarse al pasado. Por fácil que este paso pueda parecer, la razón no sería capaz de darlo nunca".

Los candidatos políticos porteños -y podríamos decir también los políticos nacionales- apelan a la actualización desde el pasado, buscan reflejarse en éxitos ya fenecidos, dicen FUTURO o PROGRESO pero como resultado de un back up anclado en la modernidad. Y la modernidad, que “ha producido grandes máquinas de ilusión en la mente de los sujetos, quedó desenmascarada como mentira humanista”, al decir de Peter Sloterdijk. Como seudo dirección de lo que supuestamente avanza, como linealidad que según nuestro análisis, solo garantiza una democracia evanescente.

Entonces, si Bonasso habla de “una nueva manera”, de “la forma…” de hacer política, se hace eco de la demanda “que se vayan todos” y comparte el podio con los que encarnan lo insustancial. Una retórica que en su promesa de un hacer diferente garantiza el fracaso; asegura que las aspiraciones de esos que menos tienen jamás serán satisfechas.
Sin duda, la inmediatez está cristalizando a los sujetos.

Siguiendo con las formas, escuchemos a candidatos supuestamente en oposición ideológica.

Zamora que también habla desde conceptos inactuales, asegura que los problemas se solucionan dando “prioridad a la PARTICIPACION y DECISION de los vecinos”, estando a favor de las comunas. Una posición que denota el reparto de responsabilidades y el evadir las obligaciones propias a un jefe de gobierno.

En el mismo sentido de la responsabilidad fuera del ámbito oficial, se puede entender la posición de Bullrich, que apoya las comunas para que los vecinos “se hagan cargo” de sus problemas, bajo el sofisma “sabrán mejor que nosotros cual es la solución a sus problemas”.

Ibarra pretende 16 comunas, en las que algunos sospechan intereses políticos. Y Macri suma en el mismo sentido: las comunas “implican descentralizar decisiones, para que la resolución de los problemas esté más cerca de la gente”.

Como vemos, todos se suben a un eufemismo, y el objetivo es la transferencia de atributos… Como diría el pensador italiano Jean Paul Fitoussi, “se trata de la interiorización del conflicto de clase”. Y Fitoussi agrega que “la autoalienación resultante dejaría como única libertad al individuo, el dar lo mejor de sí mismo”.

SEGURIDAD, AUTOORGANIZACION Y COMUNAS, MUCHA EXPERIENCIA, MUCHO FUTURO, PROGRESO PARA TODOS… PASION POR HACER, MAS POLICIA, LA IZQUIERDA EN EL CONGRESO, LEGALIDAD, NINGUN ÑOQUI, RECATEGORIZACIÓN PUBLICA… Son conceptos sin reformular, que no han sido atravesados ideológicamente, que son enunciados como cuestiones en sí, inmutables. Aunque forman parte de un sistema ideológico que se caracteriza por su velocísima adaptabilidad al cambio, cooptación y capacidad de simulacro.

EPÍLOGO o BATMAN NO APARECE

Según observamos nosotros, los candidatos integran dos corrientes: por un lado peronismo-radicalismo y, por otro, la supuesta izquierda. Dicotomía en la que las ideologías se hacen vacío por el centro, filtran por la mínima separación entre esas corrientes. Y esto ocurre a favor del personalismo.

Así, el personalismo, incentivado por los modelos de consumo de la sociedad del espectáculo, que exige superhéroes y confrontación exacerbada, acaba con los partidos y las mayorías… en dos sentidos:
1 porque disgrega a las estructuras partidarias tradicionales
2 porque el personalismo incuba la traición a los votantes.

Esto ocurre aquí, en Brasil, España, Colombia, Perú, Estados Unidos, Inglaterra, etc.

Y con el disgregue de los partidos y la llegada del personalismo, la ideología dio paso al marketing, acelerando el desgaste de los candidatos: tornando descartables a los gobernantes.

Entonces, en el exceso de aspirantes a jefes, en el exceso de insustancialidad conceptual, desaparece la política entendida como puesta en acto de una ideología en el hacerse cargo de un gobierno determinado.

Aunque también puede estar ocurriendo que, en la presente elección y como un paradigma de lo que pasará de ahora en más, la ideología esté presente en la ausencia de representatividad.

Quizás tengamos que admitir que la ideología triunfante tiene una estrategia de transparencia, eficaz y fatal.

Evidentemente, la suerte está echada, por lo menos hasta agosto de 2007.
Sin embargo, la responsabilidad civil y política exige producir una transmisión, usando sistemas de comunicación no tradicionales, que genere un pensar y hacer sobre una escala ideológica que abjure de los paradigmas que, con la premisa del bienestar, ocultan el malestar de la política, un fenómeno que analizamos en el libro “Política de la Ilusión” que editaremos en los próximos meses.

Muchas gracias.

* El autor es Escritor y Filósofo. Coordinador del Departamento de Filosofía de CIUDAD POLITICA. El texto corresponde a su exposición en el marco del Seminario de Análisis Multidisciplinario de una Campaña Política organizado por CIUDAD POLITICA. Contacto: filosofia@ciudadpolitica.com

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