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Análisis : Perspectivas, dificultades y valores de la democracia.
Enviado por gonzalo alvarez el 15/11/2004 2:15:11 (16250 Lecturas) Artículos del mismo redactor
Análisis

Por Gonzalo ALVAREZ FUENTES*
Sin duda el politólogo estadounidense Robert A. Dahl es una de las personalidades más influyentes en lo que se refiere a la teoría política y sus aportes a la Ciencia Política, en general, han sido de suma importancia para su desarrollo. En este sentido, Dahl nos entrega uno de sus más recientes trabajos: “La Democracia” una guía para los ciudadanos. Dicho trabajo intenta hacer un análisis empírico de lo que ha sido la democracia a través de la historia y de ahí extraer ciertas teorías o elementos, que según Dahl, aseguran o bien propician las prácticas democráticas. Sin embargo, el estudio del politólogo norteamericano deja importantes aspectos inconclusos o menciona aspectos claves para la teoría democrática los cuales no desarrolla en su total extensión.

Pese a esto el libro es, sin duda alguna, un aporte al desarrollo de la teoría democrática; aunque, por las razones argüidas más arriba, el estudio de Dahl posea una serie de elementos sin concluir, dando pie a diversas interpretaciones o aclaraciones como las que expresaré en las siguientes páginas, no sin antes hacer algunas aclaraciones.

A pesar del título comenzaré este escrito de manera inversa; es decir, por los valores, después me enfocaré hacia las dificultades para finalmente concluir con las perspectivas de la democracia. Esto con un sentido estrictamente metodológico o bien para que a partir de los valores esenciales de la democracia podamos determinar cuáles son las dificultades para aplicarlos y a partir de este análisis extraer las perspectivas. En definitiva lo que intento a partir de este ensayo es poner de manifiesto cuáles son las perspectivas de la democracia teniendo como antecedente las dificultades y así conferirle un carácter realista y práctico. El título no sigue el orden en que presentaré mi trabajo por la sencilla razón de que las perspectivas, para el fin práctico que persigo, son las de mayor importancia.


Los valores de la democracia

En primer lugar es preciso señalar que todo análisis de la democracia debería partir, según Dahl, del concepto de igualdad política; e incluso al referirse a los orígenes de la democracia, señala que ésta surge según la lógica de la igualdad, que incluso en estadios primitivos de desarrollo de la humanidad, donde el hombre vivía en comunidades sin un poder cohesivo, eran los ancianos que se sentían igualmente calificados como para intervenir en el gobierno del grupo. Según esta argumentación podemos inferir que un sistema será democrático en la medida que se constituya de acuerdo al valor principal de la igualdad política por lo que: indistintamente de que exista un sin un número de constituciones y regímenes que puedan considerarse como democráticos, no lo serán salvo en el caso de que sus constituciones se fundamenten en el valor máximo de igualdad política, que los miembros de una determinada asociación deban considerarse como políticamente iguales. Para hacer esto efectivo Robert Dahl identifica cinco criterios a partir de los cuales los miembros de una asociación poseen los mismos derechos para participar de las decisiones políticas, para que la igualdad política sea un hecho. Estos criterios son: participación efectiva, igualdad de voto, comprensión ilustrada, control de la agenda e inclusión de los adultos. El detalle y los comentarios acerca de estos puntos serán abarcados en las hojas posteriores.

Siguiendo la lógica anterior Dahl va más allá y determina que la democracia es la mejor forma de gobierno ya que es el gobierno de “muchos”, donde, si están presentes los cinco criterios antes mencionados, se expresará de manera tácita el sentir mayoritario de una población. Bajo ésta argumentación sostiene que comparativamente la democracia es mejor a cualquier otra alternativa no democrática y que posee al menos diez ventajas que la hacen merecedora de esta distinción, estas ventajas o consecuencias de la democracia son: evita la tiranía, garantiza los derechos esenciales, otorga mayor libertad personal, ayuda a la autodeterminación, proporciona autonomía moral, fomenta el desarrollo humano, protege los intereses personales, fomenta la igualdad política, propicia la paz, produce prosperidad económica.

A la luz de la lectura que se puede hacer de estos diez puntos propuestos por Dahl podemos hacer innumerables críticas, rechazando sus argumentaciones o afirmándolas, de manera que daría pie para realizar un ensayo que sea exclusivamente para analizar las “ventajas” que enumera el politólogo norteamericano y probablemente llegaríamos a concluir que existen más o menos ventajas, de las que encontró Robert Dahl, si sumamos un mayor número de criterios y variables o incontables datos empíricos de carácter enciclopédico como los que señala Dahl, y la mayoría de los politólogos norteamericanos lo hacen, en su estudio. Sin embargo podemos extraer, a partir de los puntos propuestos por Dahl, una serie de datos relevantes para el estudio de la teoría democrática, en el sentido valórico analizado, como lo es la defensa del interés general por sobre el particular, el que la democracia es en esencia un sistema de derechos (solo considera derechos políticos); en cuanto a los otros puntos suscritos por Robert Dahl, la mayoría apunta a valores que se condicen claramente con la ideología liberal como lo son: la autodeterminación individual, autonomía moral, protección de los intereses personales; y de ahí lo cuestionable de las “ventajas” que nos ofrecen los mencionados puntos ya que podríamos argüir que el individualismo liberal atenta contra la democracia si consideramos a esta como forma de gobierno que busca objetivos corporativos e igualitarios.

En último término se le confiere a la democracia el carácter propicio para salvaguardar la igualdad intrínseca entre seres humanos o como señala Robert Dahl: Debemos contemplar el bien de cada ser humano como intrínsicamente igual al de cualquier otro. Así este principio es incorporado al gobierno del Estado el cual debe actuar en consideración del bien de cualquier persona a la que afecten las decisiones del regente, situación que si es vista a través de la óptica de la economía o más bien de la economía de mercado no se condice con la realidad ya que, y Dahl también lo advierte, el mercado genera profundas desigualdades las cuales también se manifiestan en la estructura política; aunque Dahl es más defensor del libre mercado ya que, para él, hasta ahora con ese modelo económico es como mejor ha funcionado la democracia.





Dificultades y perspectivas de la democracia

En la parte anterior hemos podido apreciar cuales son los criterios que plantea Dahl para que podamos estar frente a una democracia plena, sin embargo el mismo autor le confiere a los capítulos dedicados a los criterios el carácter de ideal ya que ninguna democracia real ha cumplido cabalmente los criterios antes enunciados. Así el trabajo del norteamericano prosigue con la denominada Democracia Real donde son analizados los principales elementos que constituyen los sistemas políticos y que a su vez contribuyen a la realización de formas de gobierno democrático, en el sentido de que los elementos presentes en las diversas democracias modernas se ciñen a los criterios que plantea para la consecución de una democracia ideal. Ante esto se advierten ciertos requerimientos mínimos para que un país sea democrático, señalando los siguientes: Cargos públicos electos; Elecciones libres, imparciales y frecuentes; Libertad de expresión; Fuentes alternativas de información; Autonomía de las asociaciones; y Ciudadanía inclusiva. Ante la presencia de estos elementos o “instituciones” tomadas en su conjunto Robert Dahl denomina que estamos frente a una democracia poliarcal (gobierno de muchos), un nombre propio para una forma de democracia sin precedente alguno. Sin embargo y a pesar de que los países con democracias consolidadas presentan estos elementos poliárquicos se debe avanzar más allá en los niveles de democratización para alcanzar y cumplir los criterios que se plantean como ideales de una democracia.

Más adelante será planteado el tema de la democracia a distintas escalas, nuevamente en éste punto son tratados algunos casos empíricos que si bien es cierto nos ayudan a esclarecer algunos aspectos relevantes para el conocimiento de la teoría democrática no siempre constituye un análisis científico en el sentido estricto de la palabra ya que, como señalé anteriormente, la selección de casos parece ser arbitraria y podríamos señalar innumerables casos más; otro argumento recurrente por parte de Robert Dahl es lo referido a las críticas que realiza a situaciones específica como el caso de la Unión Soviética donde señala que Lenin afirmó: “La democracia proletaria es un millón de veces más democrática que cualquier democracia burguesa; el gobierno soviético es un millón de veces más democrático que la más democrática de las repúblicas burguesas”. Y que Dahl refuta afirmando: “Esto lo dijo el hombre que fue el principal arquitecto en la construcción de los fundamentos del régimen totalitario que gobernó a la Unión Soviética durante más de setenta años”. Este hecho ilustrativo que propone Dahl no lo es tanto si lo analizamos desde otra óptica o desde un punto de vista más bien objetivo. Si bien es cierto que Lenin fue uno de los grandes artífices de la construcción de la URSS, el término de totalitarismo para calificar al régimen soviético es utilizado bastantes años después de que Lenin hiciera afirmaciones de ese tipo, el devenir totalitario (que para clasificarlo de esa forma habría que argumentarlo de manera más rigurosa) de la URSS se explica por una cantidad de variables mucho más complejas que el pensamiento de un solo hombre. Me he detenido en ese punto específico debido a que en la mayor parte de el libro, Robert Dahl deja de lado una serie de variables fundamentales que entraban o más bien no dan el carácter científico esperado para un análisis politológico.



Otro punto tratado por Dahl es el de gobierno representativo y es aquí donde comienzan a vislumbrarse más claramente los inconvenientes que pueden suscitarse en las diversas democracias como también surgen grandes problemas para el logro de la democracia en lo que se refiere a la democratización de las organizaciones internacionales.

Luego Robert Dahl trata el tema de las diversas formas constitucionales, que han adoptado los países con democracias más antiguas, estableciendo ciertos criterios que influyen en la democracia de un país, estos son: Estabilidad; Derechos fundamentales; Neutralidad; Responsabilidad; Representación equitativa; Consenso informado; Gobierno eficaz; Decisiones competentes; Transparencia y comprensibilidad; Flexibilidad; Lagitimidad. Según esta gradualización que establece Dahl; la existencia de estos criterios, en las diversas constituciones de los diversos países, posibilita la estabilidad de las instituciones democráticas lo que sumado a las condiciones establecidas en la primera parte del presente título se crean condiciones propicias para una verdadera democratización. Sin embargo Dahl añade otros elementos a su análisis de la democracia y que en algunos casos, señala, resultan fundamentales para comprender la estabilidad democrática de los países, sobre todo en el caso de que no se den los criterios antes mencionados, estos elementos corresponden a los partidos y sistemas electorales. En este último punto se producen una serie de inconvenientes al juzgar que tipo de sistema electoral es más democrático ya que debe tenerse en consideración el sistema de partidos existente, por lo tanto el sistema electoral debe ser diseñado o acordado a la realidad partidaria de cada situación específica, en caso contrario se presentan situaciones como el gerrymandering lo cual atentaría contra la igualdad política propugnada por la democracia.

Hasta aquí hemos pasado revista a lo que se entiende por democracia real y a las instituciones que la conforman, también hemos visto la democracia a distintas escalas, las constituciones que propician una democracia más estable y hemos revisado lo referido a la influencia de los partidos y sistemas electorales. Por lo analizado hasta ahora hemos podido darnos cuenta que existen una serie de aspectos que en vez de dificultar la democracia más bien la propician; sin embargo podemos extraer, del análisis previo, dos dificultades fundamentales para el logro y la consolidación de la democracia, que tal vez Robert Dahl no desarrolla in extenso a lo largo del libro, que podemos identificar como: 1) La existencia, al interior de los países, de grupos de poder político y económico dificulta en gran medida la consecución de los valores democráticos. Esto porque su presencia atenta directamente contra la generalidad de las seis instituciones políticas que requiere una democracia, según los criterios establecidos por Dahl, como por ejemplo en lo que se refiere al acceso a fuentes alternativas de información observamos que en realidad la mayoría de los sistemas de comunicación e información, a escala global, son controlados por pequeños grupos o élites económicas que muchas veces tienen, además de poder económico, incidencia directa en el poder político. Otro punto de importancia es lo relativo a los gobiernos representativos, y Dahl así lo advierte, donde el poder es delegado por parte de los ciudadanos a diversas autoridades que se encargarán de los destinos de un determinado país, la mayoría de las veces estos representantes se transforman en élites políticas alejados de la ciudadanía e influidas por los intereses y presiones por parte de los grupos económicos que le ha conferido cierta cuota de poder; también en este mismo punto es preciso considerar que en una vasta cantidad de países quienes se han mantenido en las esferas de poder son aquellos que poseen gran parte del poder económico de un país y que para mantener sus intereses penetran en la arena política lo que se transforma en un atentado contra las instituciones democráticas. En cuanto a las constituciones, si bien es cierto que en los países con una tradición democrática más antigua encontramos una mayor cantidad de elementos que garantizan la estabilidad o la gobernabilidad democrática también es preciso señalar que los países mencionados por Dahl poseen un alta estabilidad y desarrollo económico por lo que los conflictos sociales no son de gran envergadura; al contrario y sobre todo en los países sudamericanos, las constituciones no siempre establecen las condiciones necesarias para avanzar en la democratización e inclusive muchas veces las constituciones han sido diseñadas en función de mantener un orden social preestablecido por la élites. En este mismo sentido también sucede que en la Constitución misma de algunos países se encuentra expreso un sistema electoral diseñado con fines políticos de grupos de interés en particular, creándose situaciones de gerrymandering atentatorias contra la democracia.

2) En la esfera internacional de los países influyen de manera directa o indirecta los organismos internacionales, las potencias mundiales y las compañías transnacionales. Este segundo aspecto, aunque es tratado por Dahl, presenta una serie de dificultades para la democracia. Un ejemplo de esto es que la existencia de organismos internacionales económicos como la organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, entre otros; imponen sus directrices a los países, lo que a la luz de los hechos no ha hecho más que propiciar las desigualdades económicas y la aparición de élites en el poder político de las naciones, cuestión que como señalé antes juega en contra de la democracia. A su vez las compañías transnacionales irrumpen en los países trayendo consigo, además de una mayor actividad económica, elementos que presionan al poder político de una nación para conseguir beneficios particulares, corrompiendo de esta manera a los representantes de los gobiernos estatales. En cuanto a las potencias mundiales, estas imponen sus decisiones muchas veces de manera unilateral lo que trae dos consecuencias nefastas para la democracia: por un lado oligarquiza la democracia entre los actores internacionales y por otro; una potencia puede imponer a un país menor sus propios criterios y valores atentando a sí contra la libertad y el sentimiento general de una nación.

Como hemos visto hay una serie de elementos que dificultan la democracia, aunque es posible darse cuenta que la mayoría de estas dificultades son originadas por la economía de mercado; es decir, si analizamos los problemas expuestos más arriba podemos inferir que todos los problemas que dificultan la democracia están dados por las desigualdades económicas provocadas por el libre mercado, ya sea al interior de los países (elites) como en lo referido a la democracia en el orden internacional (potencias mundiales).

Para concluir expondré las perspectivas de la democracia. Aunque para Robert Dahl el libre mercado presenta una serie de inconvenientes que dificultan la democracia, también para él la economía de mercado, ha sido hasta ahora, la alternativa que ha propiciado el mayor desarrollo de la democracia. Lo que parece un contrasentido, para el norteamericano no lo es; es decir, que según su análisis empírico el mercado ha consolidado y generado las mejores condiciones para el desarrollo de la democracia, en desmedro de otros sistemas económicos que han propiciado el autoritarismo y el totalitarismo. En definitiva si observamos a través del sentido empírico, Robert Dahl parece tener razón; sin embargo, como mencione antes, el norteamericano omite una gran cantidad de variables en su análisis, sobre todo en lo que caracteriza como totalitarismo. Y lo que es más importante, podemos estar de acuerdo en que la mayor democratización pasa por adoptar los criterios enunciados por Dahl, y que se dan en los países más democráticos, pero el establecimiento de esos criterios parecen de tipo ideal más que una realidad factible, tal vez se democratizen una mayor cantidad de países pero sucesivamente otros retrocederán en su democratización ya que la lógica del capital así lo establece. Por lo tanto, parece un poco ingenuo pensar que la democratización depende solo de acciones políticas sino que para su consecución es determinante adoptar políticas económicas que progresivamente confieran a los países igualdad en el plano interior como igualdad ante las instancias internacionales.
* MIEMBRO de CIUDAD POLITICA. Estudiante de Chile.

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