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Teoría Política : Populismo y Multitud.
Enviado por Ricardo Duró el 4/2/2004 23:21:29 (5155 Lecturas) Artículos del mismo redactor

Tras la fuga del pueblo.
Vivimos instancias y procesos a una velocidad inusitada. Atravesamos un “tiempo” que en su aceleración parece comprimir los años en instantes. Y en este “encogimiento” del tiempo en un presente continuo ¿qué ocurre con los sujetos políticos? ¿Qué es pueblo en un escenario de populismos y multitudes? ¿Qué significan estas “categorías” en territorios virtuales y en sociedades tecnológicamente fragmentadas?
Para abordar un posible punto de confluencia, divergencia o síntesis entre estos conceptos, hemos aceptado el desafío de nuestro Director Lic. Roberto Reale. Por esto, la Profesora Angelina Uzín Olleros*, recientemente designada Coordinadora Adjunta del Departamento de Filosofía de CIUDAD POLITICA, nos ha acercado la voz inicial de una serie que será seguida por Ricardo Duró. Desplegaremos así discursos alimentados por la historia y la duda, en un intercambio al que están todos invitados, ya que evidentemente nos encontramos inmersos en un “acontecimiento global”.
Queda abierto el debate.
Ricardo Duró

Apuntes sobre el populismo

El término “populismo” se ha utilizado para hacer referencia a los movimientos políticos que cuentan con un fuerte apoyo popular.
Por lo general los movimientos políticos populistas no han buscado realizar transformaciones muy profundas del orden social existente; tampoco han contado en la experiencia histórica con una clase obrera autónomamente organizada.

La idea de “populismo” está atravesada por la formación de sindicatos y por la figura de un líder carismático a quien emular o apoyar.
Teóricamente se distingue, por un lado, al “populismo” como sujeto histórico y por otro, como una característica que puede identificarse en una cantidad de fenómenos políticos.

Entendido como sujeto histórico, el “populismo”, se despliega en una manifestación de masas movilizadas pero sin estar organizadas suficientemente. Asimismo se advierte una estrecha relación entre masa y líder, mediada por una experiencia carismática.

Habría que distinguir en este punto lo que se entiende como movimiento y lo que se define como partido político. Un partido, podría decirse desde su sentido más etimológico, es una parte del universo plural que ocupan las ideologías en un sistema democrático o multipartidista.

En términos desarrollados más conceptualmente, un partido político es una organización en la que se agrupan quienes se sienten identificados con un programa político, encauzando una acción común que pretende acceder al gobierno y ejercer el poder.

Un movimiento no se ha constituido como partido. Se encuentra más cercano a la idea de líder carismático que a la de un candidato que se presenta a elecciones y que puede ser sustituido por otro candidato en futuras contiendas partidarias.

La noción de “populismo” nos remite, además, a la de pueblo.
Generalmente la definición de pueblo está vinculada a la de identidad, puede definirse a partir de los que se consideran aspectos esenciales de una comunidad determinada, a la identidad cultural o a la religiosa de un grupo que comparte las mismas tradiciones o profesa el mismo culto. También un pueblo puede definirse como tal desde las identidades políticas y sociales.

Pero, cualquiera sea la panoplia de conceptos o definiciones a los que podemos acudir, todos hoy están cuestionados o en crisis.
¿Quiénes son el pueblo?: ¿la clase obrera?, ¿los trabajadores?, ¿los marginados?, ¿los piqueteros?, ¿la clase media?, ¿los ciudadanos?
Hoy ¿podemos hablar de la identidad de un pueblo argentino, latinoamericano, occidental?...

La reciente puesta en escena de las problemáticas multiculturales, las cuestiones de atender a la diversidad y a la diferencia; conducen a un replanteo teórico y práctico de las ideas de identidad y de pueblo. Del mismo modo resulta problemático (y febril) acudir a la idea de la masa que sigue al líder carismático y se alimenta del imaginario que se teje en torno a su figura.

Este breve aporte intenta abrir interrogaciones como una invitación al juego dilemático de una idea renovada de “populismo” ligada a la de movimiento popular, muchedumbre, masificación, liderazgo e identidad.

La realidad social nos aporta sus datos y las teorías sociológicas, antropológicas y estadísticas nos ofrecen un conjunto de conceptos re-significados y harto debatidos para comenzar a jugar.

Atentamente.
Prof. Angelina Uzín Olleros
Coordinadora Adjunta del Departamento de
FILOSOFIA de CIUDAD POLITICA
Baires. Febrero 4, 2004

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Autor Hilo
MartinZunino
Enviado: 28/2/2004 17:51  Actualizado: 28/2/2004 17:51
Miembro Coordinador
Conectado: 30/7/2003
Desde: Ballester-Buenos Aires-Argentina
Envíos: 44
 Re: Populismo y Multitud.
Estimados miembros de Ciudad Política,
Estimada Angelina,

A su correcta descripción del populismo, quisiera agregar unas palabras.
El populismo no se basa en el mero “arrastre” que produce un lider carismático. Va mucho mas alla. La relacion entre el lider y el pueblo “se siente”, es mistica, diria casi magica.
Asi el pueblo en definitiva no es mas que un mito, creado por el lider fundador, y que a su vez influye en su creador –diria que en esto se diferencia de un sistema de partidos clásico, ya que lideres carismáticos hay en todo el mundo, y aun asi esta diferencia deberia ser tomada con pinzas-.
El relato mitico funda una “verdad”, que guia la accion. El pueblo es una constelación de relatos políticos, de sensaciones irracionales plasmadas.
En la epoca del primer Peron el pueblo estaba constituidos por los “descamisados”, por los “compañeros”. No en vano el “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” tuvo real significado durante mucho tiempo.
Estamos hablando del pueblo como superador, con mayor importancia que la nación, o al menos con “otra”.
El populismo en su formula líder carismático-pueblo-mito político es algo vivo en si mismo, dinamico, nunca, pero nunca estatico. Podemos decir que se asemeja a una película antes que a una fotografia.
En respuesta a su pregunta de quien constituye el pueblo hoy por hoy, creo que primero deberíamos “decidir” si el actual gobierno sigue el ideal o espiritu populista. Si convenimos en que es asi, creo que “determinar” quien es el pueblo, -mas alla de una respuesta rapida, si tal o cual sector- es una pregunta que se consume en si misma, hasta me atreveria a decir carece de se sentido.
Quiza sea mas interesante estudiar la gestación de un mito político –y especificamente el de los tiempos actuales-.

Saludos cordiales,


Martin Zunino
Politologo
Coordinador del Departamento de Teoria Politica

Respuestas Autor Enviado
 Re: Populismo y Multitud."> Re: Populismo y Multitud. Angelina 6/3/2004 13:35

Autor Hilo
RicardoDuro
Enviado: 9/2/2004 15:08  Actualizado: 9/2/2004 20:28
Miembro Coordinador
Conectado: 22/10/2002
Desde: Argentina, Buenos Aires
Envíos: 218
 Re: Populismo y Multitud.
¿Piensa la multitud?
El ocaso del individuo y la opción Gestalt


Para poner foco en la “multitud”, luego del inicio de este intercambio sobre conceptualizaciones que están en y provocan crisis, abordamos multitud sin pretender obviar “populismo” y sin intentar una oclusión.


“El es y no es, es a lo que yo llamo pasiones… En el mundo a todos gusta que los demás consientan con ellos y desagrada que disientan. Amamos lo que se identifica con nosotros y aborrecemos lo que difiere de nosotros”.
Chuang-Tzu


La década inicial del Siglo XXI, herida por una crisis crónica, deja al desnudo nuestra conmoción ante el derrumbe de lo que nos sustentaba. En la actual fase posindividual, los sujetos carecen de valoraciones representativas. ¿Qué está en el Bien y qué en el Mal? Existe una contienda entre los valores agrarioreligiosos y las “nuevas tablas” de las leyes científico tecnológicas, imaginarios conceptuales o valorativos hoy “convivientes”. Enfrentamiento que tiene su epicentro en la contienda por el espacio cultural próximo, batalla en la que la humanidad dirimirá su salto cualitativo.
No es que lo bueno esté frente a lo malo, como groseramente suele pretenderse, sino que ambos están deformados hasta la indiferenciación. Por esto, lo que se trata de arbitrar es “qué es eso que sería bueno”, y que finalmente será soporte del imaginario poshumano. Ya que, aún, todo enunciado de oposición entre bien y mal oculta una funcionalidad falsamente contraria.

Pensar
Hay una dificultad intangible, que permanece agazapada, y que si llegara a manifestarse produciría una violenta crisis en las formas de relación. Es la imposibilidad del sujeto contemporáneo para pensar independiente y creativamente. Impedimento superado solo en la reunión de dos o más sujetos; lo que anuncia el “ocaso del individuo” y el advenimiento de la opción gestáltica. El equipo, el grupo, “la red” y la “interconexión” resultante, hacen posible que varias mentes puedan aportar algo de lo propio para formar “una mente” en situación de elaboración de pensamientos. Pensar, de ahora en más y progresivamente, será un proceso gestáltico. Entrarán en red dos o más mentes para poder elaborar pensamientos y respuestas funcionales a la realidad del conjunto, en una materialización del concepto Gestalt de indivisibilidad del todo desde una integración de las “partes”. Este “equipo pensante”, que puede llegar a tener tantas cabezas como una multitud, podrá pensar porque “cada parte es un miembro del todo y la naturaleza de la parte depende de su pertenencia al todo”… ¿La multitud?
Si bien “para la lógica del sistema la multitud puede ser algo anómalo”, amorfo, para la Gestalt sería un objeto multiforme triunfante e irreductible. Un fortalecimiento desprendido del triunfo de la voluntad de rebaño, ¿como quizás diría Federico Nietzsche?. Lo que la coloca fuera de toda medida, compulsivamente extrema e incapaz de originalidad. Ha sido dicho: “la multitud es producto de una inteligencia colectiva”; obviamente no reflexiva, sino inteligencia solo emocional, diríamos nosotros.
Según Toni Negri, a quien adjudican la “tipificación” posmoderna del concepto multitud, la misma “atraviesa ahora diversos niveles sociales y laborales –de los segmentos obreros a los intelectuales, pasando por el de los funcionarios- y conduce, a un mismo nivel, intereses y pasiones comunes”. Algunos aún más optimistas han llegado a decir que “estaríamos frente a una nueva ‘forma de vida’: similar a la formación del planeta, cuando millones –una multitud- de partículas de unieron –o fueron unidas- por una inteligencia de ‘raíz desconocida’”.

Identidad
En el texto anterior, “Apuntes sobre populismo”, la Profesora Uzín Olleros hace referencia a las “identidades”. Sin embargo, la pregunta que se nos presenta comprende lo siguiente: ¿las identidades no están trabajadas por la tecnología (“blanda”) de la información y la comunicación, Tic? ¿Acaso no son actualmente erosionadas en sus predeterminaciones culturales? Estamos tentados por afirmar que la respuesta es sí y que se produce entonces una homogenización transversal de las identidades, lo que estaría resultando desnaturalización simbólica y anulación de las diferencias, efectos de la “producción de una cultura” del orden del pastiche (FJ). Entonces más preguntas. ¿Las “identidades” en la Multitud se presentan como una “multitud” de signos carentes de proyección simbólica, proliferando a velocidad de escape?

Masa
Uzín Olleros también hace mención a lo que hemos conocido como “masa”. Y más allá de su acertada descripción, podríamos decir que en la opción gestáltica (en la multitud) no se produce masificación expresa, sino unicidad conceptual en la demanda; esta funciona como normativa al deseo, creencias y afectos del sujeto “sin elección”, y en un escenario de compulsión permanente.
“La masa ha muerto ¡Viva la multitud!” ha expresado recientemente Carles Guerra. Más optimista aún, ha asegurado que “irrumpe un (posible) nuevo sujeto político”… y que “la multitud puede reinventar la singularidad”.
“Cuando se dice que la multitud no es el pueblo se dice fundamentalmente una cosa: que la multitud no puede ser encerrada en los mecanismos de representación política según el modo en que el Estado moderno ha producido esos mecanismos”. (TN)

A - riesgo
La desmasificación y el “despueblo” contemporáneos, hacen de la multitud un multiobjetivo que será cooptado multiformalmente por el Poder en el corto plazo.


Cordialmente
© Ric Duró
Coordinador del Departamento de
FILOSOFIA de CIUDAD POLITICA
Baires. Febrero 9, 2004
filosofia@ciudadpolitica.com

(FJ) Fredric Jameson.
Ver “El pastiche eclipsa a la parodia”, en su libro “Ensayo sobre posmodernismo”.
(TN) Toni Negri

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